Me encantan los sábados, de hecho, me gustan tanto que están bastante cerca de ser mi día preferido de la semana: son largos, relajados y empiezan y terminan con días que, por definición, también lo son. El sábado es perfecto.

Así que el último sábado nos fuimos, desde bien temprano, a ver qué nos deparaba el día, sin muchos planes en la cabeza. Bueno, solo el primero estaba claro: tomaríamos el brunch en Motha. Desde que Lola llegó a nuestra vida el brunch se ha convertido en uno de nuestros planes favoritos: enlaza casi con su comida y, sobre todo, suele coincidir con su siesta, por lo que es una de las pocas comidas que podemos disfrutar relajados. Aunque el sábado Lola decidió que posponía su siesta, así que nuestro brunch fue algo más agitado que de costumbre.

Después nos pasamos por La Buena Vida, el mercado de productos ecológicos y artesanos que se celebra periódicamente en Hub Madrid, el espacio de coworking que hay en el barrio de las Letras y con el que fantaseo, cada vez que voy, con que fuera mi casa. Me encanta su techo a dos aguas acristalado y su aspecto industrial y destartalado.

La Buena Vida, el mercado ecológico que organiza Hub Madrid.

La Buena Vida, el mercado ecológico que organiza Hub Madrid.

El techo soñado de Hub Madrid.

El techo soñado de Hub Madrid.

De allí, y tras una breve parada en CaixaForum, nos pasamos por un sitio que teníamos muchas ganas de conocer: Cups & Kids, una cafetería especialmente pensada para padres e hijos. Una idea que, aunque pueda parecer de lo más natural del mundo, hasta la fecha no existía en Madrid. La decoración es preciosa, el local está lleno de murales de colores, mesitas de madera blanca y sillas de inspiración nórdica. Las tartas y dulces están deliciosos y, lo mejor, es que tienen un espacio lleno de juguetes para que los niños jueguen a su aire. La terraza -que estaba aún cerrada- me dio más ganas aún de que empiece el buen tiempo. Un sitio mágico para los que somos padres.

La escalera del Caixaforum, una de las cosas más hipnóticas que hay.

La escalera del Caixaforum, una de las cosas más hipnóticas que hay.

El jardín de Cups & Kids, otro motivo más para desear que llegue la primavera.

El jardín de Cups & Kids, otro motivo más para desear que llegue la primavera.