Viaje a París

Puede que suene a tópico pero no por ello es menos cierto: la maternidad te cambia, te transforma, te altera y te da la vuelta para siempre. Y yo no fui una excepción.

Cuando Lola llegó a nuestras vidas fue una revolución, no sólo en el sentido más literal de la palabra, sino en el más espiritual. Tus prioridades, tus metas y tus aspiraciones se revuelven como si estuvieran sumergidas en un vaso de agua y giraras en él una cuchara a mil revoluciones por segundo. Y ese cambio, además de inexorable, es definitivo.

Así que Oh! Baby Lola nació como parte de esa gran revolución vital que ella trajo a nuestras vidas. Pero en contra de todo pronóstico, esto no lo hizo con mucho ruido -que es como a Lola le gusta hacer casi todo- sino que fue algo silencioso, casi imperceptible.

Desde que supe que estaba embarazada empecé a mirar blogs, tiendas, marcas… Y descubrí que hay vida más allá del rosa y el azul y que los ositos no son los únicos animales que decoran las habitaciones de los niños, que la ropa mini puede ser divertida y moderna sin recurrir a la estética adulta, que no en todos los locales te miran con dulzura cuando ven que vas empujando un carrito, pero que cuando encuentras uno que sí lo hace te ha ganado para siempre; que los sábados y los domingos comienzan muy, pero que muy temprano, y que tu pasatiempo preferido por las noches será la hora del baño.

Nada de eso sospechaba entonces. Sin embargo es curioso, ya apenas me acuerdo de cómo era todo antes de que Lola llegara. Y la verdad, es que esa amnesia no sólo no me pone nostálgica, sino que me confirma que la Naturaleza es tan sabia como sospechamos y te proporciona en cada momento lo que necesitas. Así de sencillo.

Y así, entre recuerdos difusos y nuevas rutinas, decidimos que tener una pequeña tienda en la que encontrar todas esas pequeñas cosas que nos hacen felices sería mucho más fácil que ir de un sitio a otro a buscarlas. Además, así estaremos cada noche a punto a la misma hora: cuando empiece a hacerse de noche y Lola tire de nosotros hacia el cuarto de baño. Es la hora mágica.