Cosas que sí:

– Los sábados por la mañana, cuando tú y yo solo queremos dormir media hora más y fingimos que no hay nadie más en casa y, no sé muy bien cómo, acabamos separados por Lola y Valentina dando grititos y quiténdose el chupete una a la otra (*Nota mental: conseguir que Lola deje de usar chupete para dormir).

– Dejarlas solas en el salón y oír cómo Lola cuida de Valentina. “¡Valentiiiiiiina! No, eso no se coge, que te vas a hacer daño chiquitina… ¡Mamaaaaaaaaá! ¡Valentina se está acercando a la bici!”.

– Cuando vuelves de esa absurda ciudad en la que vives de lunes a viernes.

– Llevar a Lola al colegio por las mañanas, que me coja de la mano durante el camino hasta el autobús, que me cuente sus historias durante el trayecto y que todos los días -todos- me pregunte si la invito a un macaron de fresa, cuando sabe de sobra que voy a hacerlo.

– La cortina de vapor de una ducha muy larga y con el agua muy caliente con la voz de Cat Power sonando de fondo.

– Oír a Valentina haciendo ruiditos en la cuna y acercarme despacio para mirarla a escondidas hasta que me descubre espiándola. Y, cuando esto ocurre, que me sonría muy fuerte y empiece a dar patadas como una loca.

– Que se duerman pronto y tumbarnos en el sofá a comer helado de nueces de macadamia.

– Llegar a casa y que vengan corriendo a darte un beso. Lo sé, es un topicazo, pero nunca tienes suficiente de esto.

Cosas que no:

– Todo lo demás.

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