Casi he perdido la cuenta de las parejas de amigos que están embarazados en este momento, la mayoría de su primer bebé. Y justo después de superar la sorpresa y la emoción inicial cuando te comunican la noticia, no puedo evitar pensar en todas y cada una de las sensaciones que deben estar experimentando ahora, en todo lo que sentí yo entonces. El delicioso vértigo de la primera vez. De todas las primeras veces del mundo.

La primera vez que oyes su latido, la primera ecografía, el primer burbujeo en la barriga… De hecho, puede que estar embarazada sea la gran primera vez. Y lo que viene después de esos 9 meses es una continuación de primeras veces, tuyas pero también de una persona nueva, un continuo estreno, un debut infinito. Y lo más increíble es que esa secuencia no acaba nunca y, a pesar de que a veces el factor sorpresa y el desconocimiento pueden ser agotadores, no se me ocurre un plan de vida mejor que tener la eterna promesa de lo nuevo. Al fin y al cabo, la experiencia no es tan imprescindible como cuentan por ahí.

Felices (y eternas) primeras veces.

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